ARTE EN LA BIBLIOTECA

¿Cuándo lo acabarás?- preguntaba el papa Julio II a Miguel Ángel después varios años de trabajos en bóveda.
Cuando lo acabe -contestaba el artista.
Y eso fue, al menos en parte, el 1 de noviembre de 1512. Ese día se abrió al público la Capilla Sixtina, aunque diez años después otro pontífice, Paulo III, encargó a Buonarroti el gran Juicio Final. Así de hermosa podemos verla después de la restauración de 1999.
Con motivo del V Centenario de estas manos, miles de veces reproducidas, sacamos a los expositores nuestros libros de arte: sobre el Renacimiento, sobre Florencia y Roma, sobre las técnicas de la pintura y el dibujo, sobre Michelangelo Buonarroti.
Pero Miguel Ángel no fue sólo un pintor, un escultor o un arquitecto asombroso. Lo hemos descubierto como poeta. Aquí os proponemos uno de sus sonetos, traducidos por Luis Antonio de Villena:
Nuestro tablón de anuncios hoy
No tiene el gran artista ni un concepto
que un mármol sólo en sí no circunscriba
en su exceso, mas sólo a tal arriba
la mano que obedece al intelecto.
El mal que huyó y el bien que me prometo,
bella señora, en ti, divina, altiva,
igual se esconde; y por que más no viva
se opone al arte al deseado efecto.
No tiene, pues, Amor ni tu belleza
o dureza o fortuna o gran desvío
la culpa de mi mal, destino o suerte;
si en tu corazón dureza y piedad
llevas al tiempo, el bajo ingenio mío
de ahí, ardiendo, no trae sino muerte.
(soneto V)
Lo dedicamos a nuestros alumnos del Bachillerato de Artes, también visitantes asiduos de la biblioteca.

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